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Museo de los Santos |

1925-2004
Nació en el Cerro La Guaira de Orocovis. Fueron sus padres Nazario Marte Avilés, natural de Corozal y Antonio Meléndez de Morovis. Ambos fueron artesanos. En el año 1947 se casó con Isabel Burgos Miranda y procrearon diez hijos. Cursó los primeros grados elementales en la escuela Pedro Arroyo de Orocovis, donde se graduó de octavo grado. Después que salía de la escuela le ayudaba a su padre en los trabajos de carpintería y albañilería. Su padre fue uno de los que construyeron las primeras carreteras y casonas antiguas del pueblo de Orocovis.
Luego Don Celestino ingresó en el ejército de los Estados Unidos donde fue destacado a Panamá y en la isla de Galápagos, Se licenció con el rango de sargento en el 1946 y regresó a la escuela a terminar el cuarto año de escuela superior. Luego emigró a los Estados Unidos a trabajar en fincas de agricultura. De ahí paso a la ciudad de Nueva York a trabajar a varias fábricas donde aprendió el oficio de pulidor de oro, plata y otros metales, lo que mas tarde le ayudó a trabajar en la semilla de corozo. Cuando estuvo fuera de Puerto Rico pensaba en su niñez y le recordaba el nicho que tenía su madre repleto de santos fabricados por Juanito Cartagena y la familia de santeros del grupo Rivera.
Don Celestino Avilés es del grupo de los santeros transcisionales que contribuyó grandemente al renacimiento de la talla de santos en Puerto Rico. En una estrevista Don Clestino comentaba que cuando era pequeño se recortaba en la barbería de Juanito Cartagena. “Yo admiraba los santos que ponía a secar en su vitrina. El era compadre de los viejos míos y fue uno de los mejores santeros. Yo me fije un poco en como el hacía los santos”.
Fue amigo de Norberto Cedeño , que es uno de los santeros de la trancisionales. Don Celestino Avilés fue el promotor para nombrar al Centro Cultural de Orocovis con el nombre de "Juanito Cartagena", convirtiéndose así en la primera estructura pública en Puerto Rico en llevar el nombre de un santero.
Cuando verdaderamente se decidió a tallar santos, fue por recomendación de un amigo. Al principio los tallaba de corozo. El corozo es la semilla que produce la palma y se caracteriza por ser de consistencia dura. "En ese tiempo la situación para mi estaba muy mala y enseñe a mis hijos a hacer sortijas y toda clase de amuletos con la semilla de corozo".
Cuando regresó a Orocovis, estableció su residencia a orillas del rio Cibuco y comenzó a coleccionar antigüedades. Al venir a Puerto Rico su madre había cangeado los santos que tenía de Juanito Cartagena por unos “bonitos santos de yeso”. Mas tarde Don Celestino cuenta que encontró bajo la cama un San Antonio que por estar escondido se había salvado. A los pocos meses visitó al Dr. Ricardo Alegría para ver si el conocía quien había tallado el santo. Luego llamó la atención de Don Ricardo una sortija de corozo que tenía Don Celestino en su dedo ya que el Instituto de Cultura Puertorriqueña estaba buscando a un artesano que trabajara el corozo y le preguntó quién la había hecho. Al ser Don Celestino el creador de la sortija, el Dr. Alegria le encargó varias docenas para la tienda de artes populares del Instituto de Cultura. Desde ese momento se introduce al mundo de las artesanías comenzando a tallar ademas santos en madera.
Las tallas de Don Celestino han sido adquiridas por muchos coleccionistas y museos. Muchos han reconocido su obra por su estilo propio y por ser uno de los pocos santeros que tallaba a mocho, formón y cuchilla sin utilizar máquinas. Además, no pintaba sus tallas ya que prefería dejarlas en su color natural.
Museo Orocoveño Familia Avilés
Don Celestino Avilés fundó el Museo Orocoveño Familia Avilés. Desde los comienzos este museo ha sido centro de importantes actividades culturales y desde entonces ha sido reconocido como uno de los núcleos artesanales mas importantes de Puerto Rico. La fundaciéon del museo fue idea de Don Celestino y tiene el propósito de reunir a los tallistas mas importantes de Puerto Rico para intercambiar ideas sobre técnicas, estilos, herramientas e información en general relacionada con la imaginería popular. Tambien coleccionó recuerdos del pueblo tales como máquinas de tostar café, la colección de exvotos o milagros que se colocaban a los santos, las aldabas que se utizaban en los neegocios del pueblo de Orocovis, tablas de lavar, pilones, planchas, nichos, machetes así como ediciones de periódicos de 1935,1938 y 1952. También en una esquina del cuarto pequeño hay en espera un ejército de santos de la iglesia del pueblo esperando por ser restaurados.
En el aniversario del Museo el cual se celebraba la tercera semana de julio , se hacía una feria de artesesanias. En mayo soía hacer una gran celebración en honor a las madres. En el lugar siempre se ofrecen charlas y demostraciones en torno a las artesanías. Don Celestino se lamentaba de la poca ayuda gubernamental para mantener el museo. A tales efectos. hace un llamado para que se le provea un encargado del mismo y un guía El mantener el museo ha significado un sacrificio inmenso para mi padre señala su hijo Antonio. El Dr. Arturo Dávila quizo una vez comprar el Museo para la Universidad.de Puerto Rico pero Don Celestino siempre prefirio que se quedara en el pueblo de Orocovis. Don Celestino Avilés recibió el Premio de la “National Endowment for the Arts” reconociendo asi su trayectoria como tallador de santos.
Un año antes de su muerte, acaecida en el año 2003, envió una carta a la gobernadora de Puerto Rico, Hon. Sila María Calderón con una propuesta para crear el Museo de Santos en Orocovis. Esta carta fue contestada por la entonces gobernadora de Puerto Rico la acual refiró a la directora del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Dra. Teresa Tió para su atención pero esta iniciativa no progresó.
Luego la Comisión del 5to. Centenario le otorgó un donativo para arreglos en el museo. Con estos fondos se construyó un balcón alrededor de la primera estructura. Todos los años celebran el “Encuentro de Santeros” cada tercer domingo del mes de diciembre donde se dan cita los mejores y mas importantes tallistas de todo Puerto Rico. Esta fue una idea de Don Celestino y el mismo tiene el propósito de reunir a los talladores de santos de Puerto Rico para intercambiar ideas sobre técnicas, estilos, herramientas e información en general relacionada con la imaginería popular.
Don Celestino Avilés Meléndez falleció el 3 de mayo de2004 en el pueblo de Orocovis donde fue sepultado. Al año siguiente se le dedicó el Encuentro de Santeros. El 12 de mayo de 2006 recibió un reconocimiento póstumo del Club Cívico de Damas de Puerto Rico por su excepcional ejecutoria como santero y Maestro de la Talla de Santos en Puerto Rico y ocasión de la exposición que presentó el Museo de Arte de Caguas, titulada “De tal palo tal Astilla”
Entrevista:
Torres Meléndez, José G. Dr. 1971. Trabajo de Investigación sobre la Tradición Oral Puertorriqueña. Curso de Humanidades. Universidad de Puerto Rico . Dr. Marcelino Juan Canino Salgado.